03:58h. Domingo, 19 de Noviembre de 2017

Frank-N-Furter. Madre mía. Por donde empezar.

Es difícil encarar la que seguramente es la película de culto más importante de la historia sin temblar. Richard O´Brien no solo creó (para el Royal Court Theatre) una obra atemporal y mágica llena de glamour y Rock N Roll. También sentó los cimientos para que aún hoy, más de cuarenta años después, siga siendo objeto de debate y adoración, se siga representando constantemente (en funciones pequeñas, fiestas temáticas, performances, o en grandes re-entrés como la de hace unos meses que por cierto…¡NO!) y un montón ingente e increíble de personas alrededor del mundo, dediquen parte de su vida exclusivamente a ella. No recuerdo otro caso igual excepto, salvando las distancias, Star Wars. Pero las reglas no rigen con ella. Así que sumerjámonos hoy en esa maravilla que es The Rocky Horror Picture Show.

Imagino que a ustedes les pasa también. Hay unas pocas obras de arte, musicales cinematográficas, literarias o lo que sea, que les sirven de anclaje y que consideran que están por encima del bien y del mal. Artistas, escritores, películas, cuadros o lo que sea, que les ayudan en su vida cotidiana, y en los que, de vez en cuando, se sorprenden a si mismos pensando en tal o cual detalle de ellos. Yo mismo tengo una amalgama casi sideral. Y de entre todas ellas The Rocky Horror Picture Show es una de las más deliciosas.  Dirigida por Jim Sharman en 1975 para la Fox (que impuso a dos actores americanos, como condición para respetar al resto del elenco del teatro, y poner encima de la mesa millón y medio de dólares) es un musical rockero que, con la pelis de la RKO (lo más evidente, pero hay más) de base, deambula entre el terror de serie b y el vodevil barato.

El argumento, a grandes rasgos un par de nerds que vienen de una boda se pierden en medio del campo y van a dar al castillo del Dr. Frank-N-Further y lo que allí ocurre, no puede ser más sencillo y visto en docenas de films de mansión siniestra. Pero a esto hay que añadir un montón de canciones insuperables e increíbles, unas interpretaciones sensacionales y un aire de “peli echa con poca pasta que luce como una súper-producción” que planea por todo el metraje y lo marca. Sumen a eso escenas legendarias (de la primera aparición de Frank a la irrupción de Eddie el prototipo de Rocky, o los bailes del Time Warp) y actores en absoluto estado de gracia.

Y si hablamos de estos Tim Curry (en su ¡debut! cinematográfico) destaca por razones obvias pero oigan es que Meat Loaf, Susan Sarandon, Barry Bostwick, Nell Campbell y el resto le van a la zaga. Pero ojo esto es por que el ramillete de personajes (Magenta, Frank, Rif Raff, Eddie, Rocky y demás) son sencillamente inolvidables.  Al principio cuando se estrenó no hubo tema oigan. Pero al poco cuando comenzó a proyectarse en pases de medianoche la gente comenzó a acudir al cine disfrazada y a interactuar bailando, cantando, o recitando los diálogos de memoria. Y ahí empezó la leyenda que aún hoy perdura y se agranda.

Háganse un favor si aún son vírgenes con Rocky. Soluciónenlo cuanto antes. No imagino como puede pasarse alguien, por dios es horroroso solo de pensarlo, sin haber visto una de las pelis definitivas de la historia de la (atención a esto amigos) música y el cine. Es hora de que lo enmienden mirando a Frank chapoteando con el flotador del Titanic , cantando y empapándose del sensual encanto de una cinta insuperable. Adelante prueben la sangre.

Querrán más y me lo agradecerán eternamente.