El Ayuntamiento de Arrigorriaga ha decidido este año prescindir de la orquesta salmantina Vulkano alegando que “hipersexualiza a las mujeres”. Una decisión que, más allá de su trasfondo ideológico, refleja un profundo desprecio por la libertad individual y por la esencia misma del arte.
Lo preocupante no es únicamente que un grupo de mujeres pierda la oportunidad de trabajar en un lugar donde siempre las han recibido con cariño y entusiasmo, sino la razón que se esgrime para vetarlas. Dicen que su espectáculo no encaja en un modelo de fiestas “igualitario”. Lo que de verdad no encaja es el concepto de igualdad de este Ayuntamiento, que considera que unas mujeres que suben al escenario con su talento y su vestuario elegido con plena autonomía son poco menos que marionetas de un sistema patriarcal. Nada más lejos de la realidad.
Esas bailarinas y cantantes son profesionales adultas, que deciden sobre su cuerpo, su ropa y su arte. ¿Quiénes son los miembros de la Comisión de Fiestas para dictaminar que lo que ellas visten o no visten es “correcto” o no? ¿Acaso son sus tutores? ¿Sus padres? ¿Sus dueños? Porque lo que subyace en esta censura estética es una infantilización intolerable de las mujeres adultas, que perpetúa la idea de que necesitan ser protegidas incluso de sus propias decisiones.
Este tipo de feminismo, que ni es feminismo ni es igualdad, alimenta un modelo paternalista y moralista que termina siendo más opresor que liberador. Reunirse en una comisión para decidir qué espectáculo es válido y cuál no, basándose en prejuicios y en una visión simplista de lo que significa “sexualizar”, no es avanzar hacia la igualdad, sino retroceder décadas. Porque la verdadera igualdad pasa por permitir a cada persona –hombre o mujer– decidir cómo quiere mostrarse al mundo, qué espectáculo quiere ofrecer, y qué estética o mensaje desea proyectar.
Resulta indignante que se utilice la bandera feminista como herramienta de censura, cuando precisamente uno de los grandes logros de este movimiento ha sido el derecho de las mujeres a decidir libremente sobre su cuerpo y su imagen sin ser juzgadas ni penalizadas por ello. La orquesta Vulkano no cosifica a nadie, y así lo han defendido sus propias integrantes, dejando claro que no hay ningún director imponiendo vestuarios, ni ningún empresario obligándolas a subirse al escenario con ropa que no quieran lucir.
El problema real está en quienes creen tener la autoridad moral para dictaminar si una mujer muestra demasiado o demasiado poco. Esa actitud puritana, propia de tiempos pasados, es lo que deberíamos desterrar de nuestra sociedad. A las artistas no se las contrata por el largo de su falda, se las contrata por su profesionalidad, su entrega y su capacidad para hacer disfrutar a un pueblo entero.
Y eso es lo que Vulkano lleva haciendo siete años consecutivos en Arrigorriaga, con éxito y respeto. Ahora, con esta decisión, el Ayuntamiento no solo priva al municipio de un espectáculo que llena la plaza y hace vibrar a los vecinos, sino que se coloca en el centro de la polémica por una censura mal entendida.
Porque no es progresista prohibir lo que no te gusta. No es feminista decidir cómo deben vestir las mujeres. Y no es igualitario vetar a un grupo de profesionales por prejuicios estéticos sin entrar a valorar la calidad de su trabajo.
Resulta curioso que, con tantos problemas reales en el mundo –violencia machista, brecha salarial, techos de cristal, conciliación imposible, violencia vicaria– haya instituciones que dediquen su tiempo y sus energías a juzgar la ropa de unas artistas. Quizá si se preocuparan más por esas batallas urgentes y menos por decidir el vestuario de una orquesta, el feminismo sería mucho más fuerte y efectivo.
Mientras tanto, Vulkano seguirá llenando plazas allí donde primen el respeto, la libertad y el reconocimiento al talento por encima de los prejuicios. Porque si algo nos enseña este veto es que, a veces, el enemigo de la libertad no son los machistas rancios, sino quienes, bajo la excusa de la igualdad, imponen nuevas normas morales que limitan la vida de los demás.
Arrigorriaga pierde. Vulkano seguirá brillando.






Se puede decir más alto pero no más claro…👏👏👏👍