Ya son muy evidentes los numerosos mensajes que la atmósfera nos está enviando, para que nos demos cuenta de los muchos cambios que le están afectando a ella. Siempre se ha dicho que “el tiempo está loco”, que siempre ha sido igual. Pero analizando objetivamente el comportamiento de la atmósfera los últimos años, hay que ser demasiado positivo o seguidor acérrimo de Trump para no aceptar la dura realidad.

Salta la a la vista su evidencia nada más levantar la persiana cada mañana. ¿Qué ha sido de las mañanas primaverales de soles radiantes? No ha quedado ni la muestra, y ya llevamos años que ni por asomo las disfrutamos. Amaneceres grises, de cielos encapotados, indecisos, que a lo largo del día derivarán en lo que les lleven las partículas contaminantes que surcan su territorio. Nunca ha sido tan difícil hacer predicciones meteorológicas a pesar de contar con los mejores medios.

Es curioso observar cómo este fenómeno al que todos criticamos en círculos a pie de calle, porque no es normal que hoy día 3 de junio a las 5 de la tarde se haya visto el sol poco más de 10 minutos y la temperatura esté atrapada en los 18º. Pero que en las grandes esferas, donde la política y la economía se la juegan, no lo vean como un problema con consecuencias graves, además de tener un alcance mundial.

Tan sólo se visualizan pequeñas pinceladas de determinadas administraciones para maquillar y lavar su conciencia, ante una política que no respeta el medio ambiente. La tierra pasa factura, lanzando constantemente avisos que caen en suelos estériles, donde sí crecen los intereses económicos. Así no se explica como los ayuntamientos en vez de hacer políticas disuasorias del uso del coche privado, lo que le interesa realmente es cómo recaudar más y más, a través de zonas azules, verdes y demás colores, permitiendo con ello que los coches sean los dueños de las ciudades.

Vivo entre Salamanca y Ciudad Rodrigo, dos preciosas ciudades con un exquisito patrimonio histórico, dos ciudades no muy grandes, muy adecuadas para desplazarse andando, en bici, autobús, en las dos ganan por goleada los coches particulares, especialmente por las mañanas.

Entrevistaba el domingo pasado a Geño, propietario de un kiosko en una de las zonas con más tráfico de Ciudad Rodrigo, y me decía: “si por cada uno de los coches que pasa delante del kiosko diariamente, se crease un puesto de trabajo, Ciudad Rodrigo no tendría parados” Impresionan sus palabras.

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¿Qué está pasando para que nada cambie ante esta situación de alarma? Una vez más la educación debe hacerse visible en estos temas, es desde la escuela y la familia, desde donde se pueden ir colocando los cimientos para el cambio de actitudes. Lo demás son pequeños parches que no arreglan el camino ya bastante deteriorado.

Ahora, es difícil hacer un trabajo desde las aulas, cuando a los docentes sólo se les pide datos cuantitativos en sus resultados académicos, ignorando su trabajo actitudinal, cuando fue suprimida la asignatura de Educación para la Ciudadanía, cuando fueron suprimidos los temas transversales, cuando muchos docentes los consideraron que era una pérdida de tiempo, quitarle espacio a las matemáticas. Así en un futuro sabremos muchas cuentas, pero iremos con mascarillas, pasaremos de sequías a inundaciones de un día para otro, habrá que cambiar el período de las calefacciones, a las tiendas de moda le dará más dolores de cabeza, las terrazas seguirán con estufas y ventiladores ¡qué barbaridad!

Disfrutaba pedaleando esta mañana de un paisaje atípico, lo poco bueno del cambio climático esta primavera, cuando me sorprendió un sofocante olor a sulfato. Herbicidas, pesticidas, sulfatos, cuantos equilibrios rotos.

Quizá no sea tarde para volver a restablecer el equilibrio de la naturaleza, seamos capaces de dejar actuar a ella con sus mecanismos que siempre ha tenido para que convivan gran diversidad de especies. Inculcando a las nuevas generaciones el valor del medio ambiente, a pesar de que la sociedad y los medios de comunicación maldito caso que le hacen. https://caminandoyrelatando.wordpress.com/2018/04/04/telebasura/

Hacen falta detalles que impacten, que lleguen a la opinión pública. ¡Cuándo veremos a ministros ir en bici a trabajar como en países de Europa? Quizá la semana que viene alguno de los nuevos ministros nos sorprenda, sería un frenazo al cambio climático y un buen espantapájaros para que se espante y no se quede con nosotros. Todos saldremos ganando.

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