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Ah, la nueva normalidad.

Miren, hablemos claro. Por supuesto que a mí tampoco me gusta y es un incordio, eso es evidente, pero de momento es lo que tenemos, así que hay que acostumbrarse a ello. Y conste que no solo me refiero a las medidas sanitarias, también hablo de cancelaciones de ultimo momento, de programaciones enteras que se caen, de salas con el horizonte muy poco claro, y de sobrellevar el omnipresente desembarco de los medios digitales para ver cualquier tipo de eventos culturales.

No necesitaré aquí enumerar la cantidad de festivales, conciertos, fiestas patronales con eventos potentísimos y demás que se han arrinconado este año, por que la lista es tan larga que da dos vueltas a la manzana.

Y ojo cuidado con el año que viene porque, ojalá me equivoque, la cosa no pinta muy bien.

Es por eso que lo que hay/haya en mi opinión hay que intentar, en la medida de las posibilidades de cada cual faltaría mas, apoyarlo a muerte por que el panorama de la escena cultural en general, y de la musical en particular, es desolador y da mucho miedo; la marcha del próximo día 17, la declaración de la cultura como un bien de interés general (¿cómo es posible que no lo fuera ya?) y cualquier otra iniciativa deben ser bienvenidas para ayudar a ello, pero además nosotros, el público al fin y al cabo, deberíamos volcarnos con la escena para protegerla y cuidarla mas que nunca. Y de paso ayudar para que el sector, que está agonizando en un momento terrible, se reactive y todas las familias y personas que viven y trabajan en él, puedan salir adelante.

Con esas miras me planto en el DA2, se me hace extraño cubrir bolos allí porque es la primera vez en mi vida que voy de prensa al patio y no hará falta que les explique por qué, para los conciertos de la programación de ferias que se graban la noche antes que se emiten (un servidor hubiera preferido que fueran en streaming, pero esto es lo que toca ahora) sin público. Cuando llego y miro alrededor me congelo por que la sensación de soledad es dura, y no quiero ni pensar en lo que sentirán los artistas arriba.

Jim Bros Co el poderoso grupo que bascula alrededor de los hermanos Jiménez (Juan Carlos en la guitarra y Basilio en la voz) se pule un setlist de versiones que, no cabe duda, son irreprochables en la ejecución por que son unos profesionales (tiran de Queen, Zeppelin, ZZTop y Police), pero me quedo con las ganas de ver temas propios de unos artistas (el bajo de Javi Amado y la batería de Luis Carmelo Monjas completan la banda) que si lo hacen, pueden darnos muchas alegrías.

Me marcho con las ansias de bolos un poco aplacadas, pero quiero más. Quiero saltar y cantar y llorar y emocionarme de nuevo mientras se me pega la ropa de sudar y bailar, rodeado de montones de gente igual de feliz que yo.

Si eso será posible en la nueva senda de la música en directo, está por ver. Mañana más.

Paco Jiménez
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