Hoy es domingo día 15 de abril. Mi salón huele a flores, mis brazos tienen cardenales y las maletas no están deshechas. Dos días después del momento más importante de estos casi ocho años de vida de No Cantes Victoria, amanezco en mi casa, con mi Jazz (mi wonderperro), mi café, 119 whatsapps y otras tantas llamadas perdidas.

Hablo en primera persona, aunque no me gusta (ni ahora ni nunca), pero hoy me voy a dar el capricho. No soy consciente de lo que ha pasado, estoy en una nube de la que no me pienso bajar. Fuimos una gran marabunta que llenamos hasta la bandera el Teatro Liceo. Quién me lo iba a decir a mí. Yo estaba acostumbrada a las butacas para ver a Roberto García Encinas en Gertrudis Reina, o a los enormes de Spasmo (fan absoluta y a vuestros pies siempre, compañeros) ¿Pero una servidora en el escenario? pues al final le ganamos el pulso al tiempo y fuimos el ejército al completo: trece músicos+1 en viernes 13, superamos toda superstición con un giro en el repertorio, en su esqueleto. Dos horas en las que solo hubo una única pausa. Si al público se le hizo corto, para mí fue un pestañeo.

Pude decir poco porque las palabras no eran suficientes para expresarlo todo. Perdonadme si se notaron los nervios que intenté templar a golpe de bombo, los nombres que dejé en el tintero y todo lo que me hubiera gustado haber dicho pero que las lágrimas me ahogaron.  Mi responsabilidad era grande, pero si todo fue posible fue gracias a los que estaban a mi alrededor y es a ellos a los que les quiero regalar este artículo.

En primer lugar, me vais a permitir agradecer el trabajo titánico a la banda:

Carlos Martín “Carlus Miller” , es de señalar que siendo tan joven hagas cosas tan increíbles bajo la elegancia que te caracteriza. Manuel Gómez, te esperan cosas grandes que llegarán cuando menos lo esperes, lo sé. Felipe Arrúe, marcas el ritmo ascendente del proyecto y sin margen de error, la perfección caracteriza tu trabajo. Así como el de Hugo Matías, nuestro Santana, quien ha sido mi compañero de batallas, mi gran amigo y el fuego argentino que dan fuerza a los temas. No hay nadie como tú, hermano. Juanma García uno de los nuevos de la familia, dejando el listón bien alto a punta de trompeta y Alberto “Trombone Shorty”, el veterano y siempre original. Eternamente en deuda.  Miriam Gamallo “Winehouse” y Ana Hernández, coros celestiales y divas de las buenas y elegantes, un millón de gracias. Y no, no me olvido de los dos que me quedan: Ned “Stray Cat” Rasmussen, profesor y amigo, eres grande en corazón y en voz. Y por último, mi querido Iván Muñoz. Contigo me extiendo un poco más porque te mereces todo lo bueno en esta vida y, ojo cuidado, seguramente no sea en este país. Tú tienes que ser el profeta que lleve la marca charra a ciudades donde se peleen por ti, por trabajar contigo. Y eso pasará, haz caso a tus mayores y perdóname todas las veces en las que tuve miedo porque, gracias a ti, todo salió. Siempre conmigo y en mi corazón, estamos orgullosos de ti y de tu talento.

Y no me puedo olvidar de El chico de la barraka y Mr. Rigodón. Era justo y necesario daros espacio en el palacio y en todo lo que lleve mi firma. Finalmente, con el número 13, Chema Corvo, profesor y culpable de yo creara esta locura de proyecto que se ha convertido en mi vida. Gracias por tanto.

Sigo con los que estuvieron en la cáscara de esta nuez, Alberto Martín y PB2HS pro.ducciones que sacaron adelante este videoclip (W.A.R)  fruto de la magia y las muchas horas de producción. A mis chicos de VISTO DE OTRO LADO (Jorge y Andrés) por hacer posible que se viera hasta en París, Alemania o Brasil. A Chemari, por ser el oído de toda la banda, por ser mi seguro de vida en este “antes y después”. Bienvenidos a casa, compañeros.

A Olaya Martín y a su equipo de peluquería que nos dejaron más que bonitas y que a pesar de las lágrimas (y las risas) permanecimos perfectas en un día tan especial. Absolutamente profesionales como lo fueron los fotógrafos Flora, Carmen Borrego, Jose Antonio Martín, y Jaime Sánchez, quien puso todo el estilo a la publicidad del concierto. Ché! y Victor J Fry, inmortalizando los mejores momentos (y que dan cabecera a éste artículo). Y como ellos, mi siempre admirado y querido Miguel Ángel.  Y hablando de cámaras, no puedo olvidarme de los videógrafos Rubén Ortega y a mis amigos de A Contracorriente Producciones (Ciudad Rodrigo), quien han grabado en piedra los mejores recuerdos de mi vida. No tengo cómo agradecer tanto cariño (y respeto) por nuestro trabajo.

A los de la crew, a Pirot Patín, Elena Sánchez y Héctor Fonseca , que atendieron con gusto a los muchos centenares de personas que acudieron esa noche. Con todo el cariño que albergan y que regalan sin pedir nada a cambio.

Y por último, y no menos importante, Alicia Sánchez, la road mánager de esta temporada (17-18), que ha defendido el proyecto con capa y espada siendo uno de mis dos hemisferios junto con Marina Bonilla (16-17). No está pagado, no está agradecido, simplemente no hay palabras.

Y todo se da forma con las palabras de todos los que habéis formado parte del trabajo de prensa, gracias a Santiago Juanes y a Charo Alonso, por sus palabras grabadas en piedra, tan contundentes. Y siempre en boca, mi archiconocido Paco Jiménez,  cuya sinceridad en sus palabras nunca se ha visto interferida por la decena de años de amistad. En las victorias y en las derrotas, al final acertó en su pronóstico.

A mis padres, a mamá por hacerme bonita a golpe de aguja en un día tan especial y a mi padre hacerme ser lo que escucho. Y a todos vosotros por cantar Victoria conmigo.

 

Siempre en deuda. Nos volveremos a ver en breves, lo sé.

Con vosotros sí canta Victoria.   

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