Foto: Netflix

Corre el año 1928 en Madrid y cuatro mujeres en busca de independencia comienzan a trabajar como telefonistas en una compañía telefónica. Así es la premisa que ha cautivado a espectadores de todo el mundo desde el estreno de la popular serie de Netflix en 2017, un éxito que ha llevado a lanzar su cuarta temporada para el próximo viernes 9 de agosto. Esta producción española retrata la realidad de un oficio en auge a finales de los años 20 y que nada tiene que ver con cómo se desarrolla en la actualidad.

Las auténticas “Chicas del Cable”

Tras la primera llamada telefónica de la historia en 1876 a cargo de Alexander Graham Bell pasó poco tiempo antes de ponerse en marcha las primeras centralitas manuales bajo el auspicio de la Bell Telephone Company. Estas centralitas en origen pertenecían a compañías públicas de telefonía y empleaban a operadores que fueron en un inicio varones, aunque poco más tarde esta profesión pasaría a ser fundamentalmente femenina. Las operadoras conectaban de forma manual las llamadas introduciendo las tomas en las clavijas para poner en contacto a los interlocutores. Así, a mayor distancia de la llamada, más conexiones eran necesarias entre distintas centralitas, lo que inevitablemente provocaba una demora hasta que sonaba el teléfono del destinatario. En lo que respecta a España, la primera centralita manual de la que se tiene constancia se estableció en 1877 en La Habana, Cuba, territorio español en aquellos momentos. Se desconoce la fecha exacta de la llegada del teléfono a la península aunque existen registros que datan de 1886 ilustrando la actividad de las operadoras en el servicio telefónico de Madrid.

Una historia fúnebre

El origen de la centralita automática se remonta a 1889, cuando Almon B. Strowger, propietario de una empresa de pompas fúnebres en Kansas City, descubrió que una operadora estaba desviando todas las llamadas solicitando servicios funerarios a un competidor. Así, consiguió desarrollar el conmutador Strowger, que patentó en 1891, y que permitía realizar llamadas directamente al destinatario sin la intermediación de una operadora. De este modo, la compañía fundada por Strowger inauguró la primera centralita de conmutación automática en Indiana un año después. En nuestro país, la primera central telefónica automática abrió sus puertas en diciembre de 1923 en Balaguer (Lérida). Al año siguiente se produciría otro hito en la historia de la telefonía en España: en 1924 se fundó la Compañía Telefónica Nacional de España. No obstante, durante décadas se seguiría utilizando mayoritariamente el sistema manual, ya que no fue hasta 1988 cuando la última centralita manual española echó el cierre en la localidad granadina de Polopos.

El salto a Internet

La siguiente gran revolución tuvo lugar en 1995, cuando la compañía VocalTec crea el primer servicio telefónico basado en VoIP (Voice over Internet Protocol), una tecnología que permitía realizar llamadas a través de Internet con el ordenador, y que entre otras ventajas, eliminaba la necesidad de adquirir o mantener equipos físicos y permitía ser escalada fácilmente en función de las necesidades de la empresa. A su vez, la llegada de la tecnología cloud ha permitido introducir servicios de valor añadido a la centralita virtual. enos costosa y totalmente flexible.

Manuel Fernandez
Nunca he sabido muy bien cómo definirme, pero usaría determinación, positividad y trabajo.

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