Quod scripsi scripsi.
Es que es verdad. Ya lo avisamos en el texto de que esta casa publicó a cuenta de la venida de Medina Azahara al Palacio de Congresos este año: “…sería un crimen de lesa humanidad no admitir lo adecuado de la palabra –me refiero a legendaria- para tildar la carrera de una banda imprescindible si se quiere entender lo que ha sido el Rock en Andalucía y en todo el suelo patrio si me apuran”. Así que no se puede decir que no les hiciéramos participes de una gira, una de los famosos Farewell, que echaba el cierre a una carrera dilatada que abarca varias décadas (45 años, casi nada amigos), y un sinfín de discos, y que aquella noche hacia parada en la ciudad con un concierto lleno de entrega y magia.
Con las imágenes de aquel pase en la cabeza, me enchufo a la plaza que –no se si alguien lo dudaba- estaba a reventar ya cuando llego y a eso voy, del segundo escenario de las ferias.

Tenia mucha curiosidad por volver a encontrarme con The Third Rule a los que hacia tiempo que no veía. Practicantes de un Alternative Rock noventero –deudor sin ninguna duda de nombres grandes de ese estrato de tiempo- y con un sonido arrollador que trae a la cabeza a los primeros Q.O.T.S.A. cuando Nick Oliveri estaba en la banda o a Pixies convenció, y mucho, lo que puede ver del pase. Con la llegada de un nuevo guitarra –Alejandro Diego que estuvo muy atinado con lo solos- aumentando a cuatro la formación (con Oscar Vicente, Víctor Asensio y Javier García completándola) esgrimen ideas buenísimas desde que abren con Colour” y “Sacrifice”. Guitarras densas y grasientas y bases punzantes –aquí me resisto a no mencionar “Sweet Cactus”- que me emplazan a no perderme el futuro disco en el que están trabajando, y una cita obligada con ellos en una sala pequeña con la gente y el sudor encima.
Lo de la plaza era la primera parada de las visitas de grandes Rockstars esta semana, y no defraudó por supuesto, pero eso no manda para que me partiera el alma marcharme corriendo del otro bolo.
El núcleo histórico de la banda, el mark que forman Manuel Martínez Paco Ventura y Manuel Ibáñez, y la base rítmica de Fernando Prats y Carlos Deko funciona como una maquina de precisión bien engrasada mientras se pulen un setlist llenísimo de momentos de gran brillantez desde que abren con un obligado “Paseando por la Mezquita” que, como muchas de sus canciones, ya forma parte del acervo musical patrio. De ahí al final la estructura del bolo sigue el mismo orden que el de enero pero adaptado a un formato de conciertos al aire libre mas corto. La lista de temas tira para atrás –“Junto a Lucia”, “Tierra de Libertad”, “Danza al Viento”, la inmensa “Córdoba”…- y pone el sitio a hervir con razón.
Y como esa otra vez “Solo y Sin ti” es desgarrador. Para Martínez como padre y para nosotros que perdimos a uno de los grandes cuando Mart se fue. Las proyecciones ayudando todo el concierto con los mensajes de despedida volvieron a ser muy emotivas y enfilar la recta final con cosas como “Palabras de Libertad”, “Necesito Respirar”, “A Toda esa gente” o el celebérrimo cover de Módulos “Todo Tiene su Fin” es un maratón de imperdibles, es cierto. Pero verles rendir tributo a sus amigos con “Tu Frialdad” el tema de Triana, o el guiño a la ciudad que va a acogerles este fin de semana con la música de “The Final Countdown” de Europe cuando presentaban a la banda, quedan para las hemerotecas por que ver ese sitio mágico cantando y riendo y bailando mientras se emocionaba con su música va a ser sin duda una de las imágenes de las ferias de este año.
Bolazo primo.






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