Crónicas

Juicy Bae Sala Camelot, Salamanca

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Si tuviera que quedarme con solo unas pinceladas del paso de la sevillana por un abarrotado —y con el esperado cartel de no hay billetesCamelot, serían sin duda la certeza y la seguridad que despliega en el escenario, creyendo profundamente en lo que hace. Con, a juicio de quien escribe, la colección de canciones más importante que ha publicado hasta la fecha bajo el brazo —el inmenso El Secreto— y con el acompañamiento de lujo de Antón Planes, discreto pero fundamental a la guitarra, Juicy Bae llenó la sala de esa amalgama de sonoridades que exhibe el álbum desde el arranque con “Bitch” y “Ébano 01”.

Hace unos días, a propósito de la salida de Lux de Rosalía, alguien apuntaba en una crítica que para ella la música urbana parecía ya tierra quemada, algo superado. Mirando a Juicy Bae, la comparación surge inevitablemente. Por supuesto que rapea y lanza barras, y que los beats golpean con fuerza, pero sobre todo el concierto bebe del pop, del afrobeat y del R&B. Los inicios pausados de muchas canciones —un recurso que repitió con acierto—, las guitarras delicadas de Planes en momentos precisos, su voz sensual y cálida y la emoción contenida que destiló, parecían alejarla definitivamente del trap de sus comienzos.

A todo ello se sumó una puesta en escena sobria, con telones negros ondulados y un sofá que reforzaban una curiosa sensación de intimidad. Sobre ese escenario minimalista, Juicy navegó por un setlist que pasó como una exhalación: “Cielo Infierno”, la tremenda “SOLtera nunca SolA”, “Cupido” o “Heridas” sonaron con el público coreando cada verso y sin apartar la vista de la artista durante la hora y cuarto —suficiente, nunca está de más reivindicar los conciertos breves y directos— que duró la comparecencia.

La recta final fue pura crema desde que abrió con “Trapstar” y continuó con dos de los mejores momentos de la noche: “Contacto Visual” y “69”. Y cuando cerró con “CTLR”, esa sentencia (“Pero es que la cama se me olvida”) la cantó hasta el apuntador.

Y de eso, precisamente, se trata todo esto.

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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