Hay una entrevista de Red Malasaña —el estudio de pódcast— a L0rna que me llamó mucho la atención en su momento. En ella habla de su pertenencia al colectivo La Liga, de sus inicios en la música y de sus primeros temas, entre otras muchas cosas relacionadas con lo que era su carrera por entonces (es de hace dos años, si no recuerdo mal). Pero, ¿saben?, no es tanto la charla en sí como el hecho de que se titula “El futuro de la música urbana española”. Esa vitola ha acompañado su nombre desde entonces en varias publicaciones y vídeos. En opinión de quien suscribe, es muy pronto para hablar de eso —es muy joven y, además, en una escena tan superpoblada de artistas—, pero sí es cierto que la de Cartagena ocupa, por méritos propios, una de las posiciones de salida más importantes ahora mismo.
Justo antes de que arrancara todo, Ruptura y Perla Preciosa, los DJ que le cubren las espaldas en el bolo, se subieron a trastear un poco. Fueron solo unos instantes mientras calentaban, y ya se notaban las ganas de ver a la protagonista. El apabullante poder de convocatoria que tiene se había evidenciado en el obligado doble pase, ambos con llenos hasta la bandera, y la expectación estaba por las nubes en los días previos. Cuando se hizo con el escenario al ritmo de los beats de “Blancanieves” y esas barras (“Hola, soy Lorena, mucho gusto, caballero / soy de Cartagena y me encanta el dinero”) nos golpearon, se podía entender perfectamente ese revuelo del que hablaba antes.
Navegó por un setlist tan parco en tiempo —cincuenta minutos corridos— como abultado en temas, lo que, sin ninguna duda, fue acertado y dio como resultado un bolo estupendo en lo suyo. Y ahorrémonos, por cansinas ya, las invocaciones a los filtros o a las partes pregrabadas: simplemente, si no eres consciente de lo que vas a ver, es mejor quedarse en casa. La protagonista forma parte de una nueva generación que está pidiendo paso a base de canciones, y en la que artistas como Metrika, Reina Mora o Faenna tienen cada vez más peso. Y las caras del público, que han crecido con ellas a la par, lo reflejaban mientras sonaban temas como “3 días con el rímel”, “Mr Sexo Beat” o “Rasca y gana”. Y, a mi modesto entender, parece una temeridad no tener eso en cuenta. Simplemente, es una de nosotros.
La lírica explícita y muy afinada de los temas —qué fiestón fue “JUEGOSDECHICAS.COM”, aunque no más que “Imagina cómo soy” o “Quien se lo quede, pierde”— y la actitud de empoderamiento absoluto —es un lujo verla interpretar “Ovulando” o “La Sacapuntas”— estuvieron sobresalientes. Pero, sobre todo, lo que planeó durante toda la comparecencia fue la sensación de que el personaje del escenario no estaba fagocitando a la persona, sino que, al contrario que muchos de sus coetáneos, ambas forman un todo. Con eso en mente, pocas pegas se le pueden poner a su paso por temas como “Siempre sin preservativo”, “Rifle Bisexual” o “FP de Peluquería”. O a ese final con todo el mundo coreando el obligatorio “Ay Lorena” y a las caras —lógicas, por otra parte— de felicidad al terminar. Ni idea de qué pasará en los próximos años con ella, pero no será porque no haya hecho un trabajo magnífico para intentarlo.
La reina a la que rezan, dice alguien mi lado. Mas acertado imposible.






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