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Morgan | Palacio de Congresos, Salamanca

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Era una fecha marcada e ineludible. Y aunque convocó una entrada más que notable, hubiera merecido sin discusión el lleno absoluto del no hay billetes.

La puesta de largo en la ciudad del cuarto álbum de la banda —el más ecléctico y europeo Hotel Morgan— nos citaba de nuevo con ellos tras una buena cantidad de años sin visita. La elección del Palacio de Congresos como escenario, como luego se comprobaría, fue sencillamente idónea. Un elegante neón presidiendo el escenario y una escenografía cálida, suave, casi envolvente, sirvieron de marco a un inicio que descolocó: dos temas de Air abriendo el set en detrimento del nuevo trabajo. En esta gira ha sido habitual arrancar con la tremenda “Arena” a pelo, pero poder disfrutar de “Planet Earth” y “Blue Eyes” consecutivas compensó con creces cualquier sorpresa.

Superado definitivamente el viejo síndrome de banda de acompañamiento de la voz estratosférica de Nina de Juan, la entrada de los hermanos Planas —Willy al bajo y Gabi como lujoso multiinstrumentista— ha terminado de apuntalar un engranaje que ya funcionaba con precisión quirúrgica. Junto al núcleo histórico formado por Paco López a la guitarra y coros, Ekain Elorza a la batería y David “Chuches” Schulthess a los teclados y coros, el resultado es una banda cohesionada, generosa y poderosa, en la que afortunadamente nadie parece reclamar más protagonismo del necesario.

La grandeza de “El Jimador” y su deje soul, las guitarras con aroma a frontera polvorienta de “Pyra” y su posterior desarrollo, el viaje por The River and the Stone con dos piezas del calibre de “Alone” y “River”, o el casi country de “Cruel”, son solo algunas píldoras de una comparecencia tan bella como adictiva.

Con el discurrir del repertorio —alternando los idiomas con naturalidad, esto es curioso por que muchas de las criticas de ese ultimo trabajo lo mencionan inexplicablemente para mal— “Cruel” sonó como un góspel encubierto y “Radio” rozó la épica. Llegó entonces el detalle del agradecimiento al público por sostener a una banda autogestionada,con una Nina de Juan más liberada que nunca del pequeño espacio de su teclado en esta gira, reinando por completo en el escenario, que hace imposible apartar la mirada. La recuperación de “A Kind of Love” resultó un acierto pleno, bañada por una luz roja que dejó una imagen ya imborrable, y su empalme con “Thank You” nos condujo sin transición al último acto.

Emocionó comprobar cómo “Home” se transforma en directo en un coloso capaz de llevarnos a un paroxismo inevitable —qué trabajo tan descomunal el de López y Chuches en los coros, con la belleza vocal del tema—. Aún quedaban la esperada “Sargento de Hierro”, cuyas barras cantamos hasta el infinito, y un cierre para no olvidar con la contagiosa “Another Road”, que convirtió el palacio en una fiesta de funk y baile. Como detalle final, una lección de clase y amor por la música al intercalar fragmentos de “Good Times” de Chic y “Rapper’s Delight” de los legendarios The Sugarhill Gang, (en un guiño irresistible para cualquiera que ame el Rap si, pero en realidad la musica en general) cerrando un concierto para enmarcar.

Grandes, que duda cabe.

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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