La famosa sentencia de George Bernard Shaw “El infierno está lleno de aficionados a la música” estaría, en mi opinión, incompleta. Yo añadiría: “…y las compañías de seguros”.

Cualquiera que compre material, del nuestro amigos me refiero a discos tebeos o lo que sea, ya sabe que cuando tomas partido por el formato físico ya no hay vuelta atrás, (de verdad que el debate de si físico ó digital es, en mi opinión, esteril que cada uno haga lo que crea conveniente faltaría más) y aunque lo dejes por la razón que sea, siempre acabarás rindiéndote ante tal o cual golosina en formato especial, glupss ahí va el dinero de la universidad de mis hijos (¿…?), y a precios prohibitivos por supuesto. Y aqui empiezan los líos.

A medida que vas amontonando material comienzan los problemas de espacio. Si tienes siete u ocho mil discos más, pongamos cinco o seis, estanterías a reventar de comics, libros y (ay madre) una tonelada de juguetes de Kiss y GGAllin y una casa normal ¿dónde diablos pones todo eso?.

Les confesaré algo. Tengo un ritual para los que van a mi humilde morada por primera vez. Les llevo a donde tengo todo el rollo este y pincho “City Slang” de la Sonic´s Rendezvous Band a todo volumen. Entre esto y el embolado que es entrar (de veras no les miento, da miedo) en esas habitaciones, les dejo de un aire.

Jaja así somos los rocknrollers. Por dios.

Pero lo divertido, y exhibicionista claro, no excluye que luego tengas un montón de problemas con todo ello. A saber: De peso (si si, lo que oyen todo esto pesa una barbaridad y corres peligro de que según que superficies se venzan), de polvo y suciedad acumulada (que nadie toque mis discos!!!, pero eso si yo de limpiar no ando muy fino), de búsquedas locas (¿dónde demonios he puesto mi disco de The Defectives?, ¿debajo de la pila de cd´s de Mastodon?), de mudanzas (hace unos años monté un chocho que casi tiene que venir la poli por que un bobo que estaba ayudándome, encima pobre tipo, a cambiarme de casa cayó mi vinilo de Charles Manson) y por supuesto de espacio vital que le quitas a todo lo demás (a todo, y eso incluye a la convivencia con parejas, amigos etc). Del remordimiento de conciencia que sufres pensando en lo que podrías haberte comprado con ese fortunón que tienes en la habitación de al lado, ni les cuento. Y ya entenderán a que me refería con lo de hágase un seguro por favor.

Hay un tipo en Brasil, se llama Zero Freitas y es empresario según dice, que tiene entre seis y ocho (depende de diferentes fuentes) millones de discos. Lo que oyen se lo juro. Hay videos y fotos suyas en sus almacenes llenos por toda la red. Pero llegados a este punto ¿qué diablos tiene esto que ver con morir por dentro y dar gracias a los dioses del RNroll por tener a PJ Harvey haciendo “Ride Of Me”?. No sabría decirles si eso ya es enfermedad o tontería. ¿Millones de discos?, ¿en serio?. No me fastidies. ¿Cuantas vidas necesita para oirlos todos?, yo he abandonado toda esperanza con la mia y tengo, ejem, alguno menos.

Difícil decisión de todas formas. Si compras mal, pero si no lo haces también mal.

Una cosa más a cuenta. Creo que tengo alguna especie de estúpido record con todo este tema. En una ocasión un tipo se fracturó un dedo con el peso de una de mis cestas de vinilos. Y lo raro era que solo había allí discos de Venom , Sigue Sigue Sputnik (pero si no tienen mas que uno!!!) y Thee Michelle Gun Elephant.

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