CrónicasMúsicaPaco Jiménez

RUFUS T. FIREFLY SALA B del C.A.E.M.

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Que banda mas especial.

Y es cierto que tal vez tengan razón quienes aseveran que no son para la diez de la noche en un festival ni para todo el mundo, como alguien me decía en una abarrotada Sala B que, afortunadamente y por fin, vuelve a estar a pleno rendimiento pero eso a mi y a cualquiera que ame la música no nos importa en lo mas mínimo e incluso en opinión del que suscribe es mejor. Que continúe siendo un secreto bien guardado que atesorar y festejar en sus conciertos y discos. La celebración, no encuentro otra palabra, del ocaso de “El Largo Mañana” el séptimo disco de su carrera, les traía a una ciudad que les esperaba con ganas y con un publico con una media de edad alta. En esta gira que les tendrá ocupados hasta abril, despiden ese ultimo álbum y repasan algunos momentos del cancionero que han ido acumulando en los quince años de vida de la banda.

 

Desde que abrieron tomándose su tiempo con esa exquisitez que es “Torre de Marfil” ya dejaron claro que íbamos a vivir una noche inolvidable. Los sonidos etéreos y casi siderales desde que empiezan, la amalgama de desarrollos instrumentales como Funk, Soul, Psicodelia, la absoluta precisión instrumental del grupo con Víctor Cabezuelo en la voz teclados y guitarra y la increíble Julia Maestro y su batería al frente, las reminiscencias a nombres propios inequívocos como Pink Floyd, My Morning Jacket y si me apuran un poco Santana (lo de Tame Impala ya debe ser historia), el poner en el escenario reivindicándolos al fin a héroes como Curtys Mayfield o Marvin Gaye a través de los temas del ultimo, el  precioso avance de las canciones que nos hacia sentir como si estuviéramos viendo a una de las grandes bandas de los 70´s, el uso de teclados casi atmosféricos y de congas (Juan Feo estuvo espectacular en la percusión)bañando cada composición o la forma de un set-list que parecía un grandes éxitos con paradas magistrales en los temas mas viejos también.

FOTO. Víctor J. Fry,

Y luego claro, la impronta que define a la banda se hacia pura magia al avanzar la noche.

“El Largo Mañana”, “Se Donde Van Los Patos Cuando se Congela El Lago”, hacer seguidas “Magnolia” y “Druyan & Sagan” con algunas partes en las que literalmente te daba un viaje astral ayudado por la cuidada y sobria escenografía llena de luces de matices oscuros y sicodélicos, una “Final Fantasy” que hasta ese momento fue la única que presentaron, “Me Has Conocido en un Momento Extraño de Mi Vida” (es la frase de El Club de La Lucha si, pero ojo que este tema también tiene una de la poesía de Miguel Hernández “Hijo de la Luz y la Sombra”) y a continuación la espectacularidad de “Polvo de Diamantes” en uno de los momentos, muchos por otra parte, de la noche, y la parte del final desde que  “Lafayette” nos golpea y que abarca la mas tranquila “Selene” que fue pura vida.

 

El ultimo aliento del bolo merecería un aparte por si solo.

Tocaron seguidas “Pulp Fiction”  que estuvo espectacular, la esperada “Nebulosa Jade” que dedicaron a un grupo amigo y con Cabezuelo al borde del escenario entre el publico que fue la que mas coreó como estaba claro, y la traslación de “Rio Wolf” que llevó a los dos, Cabezuelo y Maestro a un momento de interacción impagable con sus respectivos instrumentos alargando el tema y fundiéndose en sus interpretaciones de forma casi catártica.

Cuando todo acaba y dan las luces suena arriba “Sexual Healing” de Gaye. Mas top es casi imposible.

Sencillamente uno de los momentos mas importantes de los conciertos de la primera parte del año.

Que banda mas especial.

 

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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