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Paco Jiménez

SIR BOB CORNELIUS

Rotten & Jones
Rotten & Jones
Ando estos días enfrascado en la titánica tarea para mi de elegir a los, según mi criterio personal (¿…?), mejores del año en el negocio musical por encargo de una de las cabeceras a las que me debo.

Como de costumbre cuando me preguntan una cosa de estas, no se ni por donde empezar.

Por que a ver veamos, yo no se ustedes, pero un servidor se pule en discos (de, glupss, conciertos mejor ni hablemos) todo la pasta, así que al final de año acumula una montaña de ellos: ¿cómo diablos puedes elegir solo diez o doce?.

Solo para que se hagan una idea, dejen que les hable de uno de ellos. Uno de tantos en realidad, por que hay en cantidad. Pero luego les explicaré por que este.

En las ultimas dos semanas me he obsesionado con “The Great Electronic Swindle” el nuevo trabajo de The Bloody Beetroots el combo del DJ y productor italiano Robert Rifo (Simone Cogo) al que descubrí de casualidad hace algún tiempo por mi fijación enfermiza por Tommy Lee (lo prometo, un día en estos textos les hablaré largo y tendido de este tipo).

El álbum contiene una mezcla explosiva de punk pasado de vueltas y electrónica hardcore con un line-up de ensueño. El hombre ha tirado de amigos y ha logrado reunir una especie de dream-team de la leche, para grabar sus canciones. Desde Jet Perry Farrel, pasando por Gallows o Anders Fridén (el tío de In Flames), las partes mas rockeras son sencillamente impresionantes para dejarte la vida en el pit. Prueben a empezar el día con “My Name is Thunder” (por dios que titulo mas cool para una canción) o con “Crash” y ya verán. Aunque, es cierto, en mi opinión el álbum falla en su extensión (es demasiado largo) y en los temas mas calmados, un pelín pretenciosos y almibarados, en líneas generales es un discazo. La estética del protagonista, las mascaras de Venom y el misterio que lo envuelve, un puñado de video-clips explosivos (busquen de los antiguos el de “Rocksteady”) y la posibilidad de mezclar (ya se que no inventan nada, ojo) sonoridades durísimas con bases electrónicas es casi es una anécdota comparada con…el titulo. Si si el titulo.

El del álbum digo.

A mediados  de 1978 Julien Temple filmó la visión de Malcolm McLaren(atención a esto, por que el grupo filmó la suya años más tarde) sobre el ascenso y caída de una de las bandas mas influyentes e importantes de la historia: The Sex Pistols. Y adivinen (supongo que no hace falta) como se titulaba. La seminal y nunca suficientemente valorada “The Great Rock´nRoll Swindle”.

La posibilidad, sugerida por críticos (ay madre) serios, de establecer paralelismos (más allá del lapidado del nombre) entre ambas producciones es sencillamente demencial.

Y en mi caso además hace que me parta de risa.

Siempre me ha llamado la atención la aparente falta de seriedad con que se toman, quienes discuten la importancia capital que los Pistols han tenido en la historia de la música, el legado de la banda. Y no me refiero solo a uno de los riffs definitivos y más reconocibles de todos los tiempos (¿en serio “God Save The Queen” necesita a estas alturas reivindicarse?) ni tan siquiera a su papel capital y primordial en la irrupción del punk. De lo que hablo es  de que era una banda increíble. Que si oigan, que limitados y, probablemente, estúpidos (Mclaren era otra historia amigos).

Pero también salvajes, y capaces de crear un cancionero atómico que ha marcado a las generaciones que han venido detrás. Una mira al Jhony Rotten de 1978 y solo puedes besar el suelo por el que pisaba (les recomiendo que no dejen de leer su autobiografía la maravillosa “No Irish, No Blacks, No Dogs). Aunque mi favorito de la banda siempre ha sido Steve Jones. Estuve años intentando vestir/comportarme como el, pero solo conseguí hacer el ridículo. El tipo era intratable. Lo de Vicious fue un caso aparte claro. Y merecedor de un párrafo de estos para el solo.

Y aunque el paso del tiempo no ha sido magnánimo con ninguno de ellos (¿con quien lo es?) merecen todo el respeto del mundo por que se lo han ganado a pulso.

Así que dejémonos de tonterías por favor.

Para terminar una anotación personal. Me preguntan constantemente por el festival. La respuesta es si.

Jugaremos.

Les diré que ya está en marcha desde hace días y que será el punto de inflexión de la pequeña historia del evento y supongo que también de la mía propia.

La edición 2018 de TresAcordesFest espera ya.

Paco Jiménez
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El Rock n Roll es más grande que la vida

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