Crónicascultura

Talco Abejarock, Béjar

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Justo cuando sonaba la intro de “Videogame” y la banda estaba a punto de salir, el que suscribe no podía dejar de mirar la olla del festival que este año ponía merecido y apabullante record de asistencia.  Es complicado explicar el sentimiento de pertenencia casi de familia que emana entre los asistentes de un evento que ya se ha convertido en un clásico obligado del circuito veraniego -que además cada año entrega buena parte de lo que recauda a causas solidarias- sin que quien lo intente lo haya vivido. Con una línea y un ideario claro la llegada hace unos años al  recinto que le acoge, el ferial de Béjar, se descubrió un acierto absoluto, y ha propiciado a mi entender que pueda crecer paso a paso, de forma asumible y cómoda no solo para los asistentes sino también para el equipo humano que lo hace posible.

 

Durante esos días miles de personas abarrotan la ciudad, y lo hacen además con la garantía de un cartel, gustos personales aparte faltaría mas, que cada edición es capaz de añadir momentos para las hemerotecas casi a puñados. En esto es curioso que las únicas quejas del mismo cada año sean la repetición de nombres en un estilo que, afortunadamente, con la irrupción de lo que se ha llamado el nuevo Punk ( lo que va de Biznaga a La Elite o de Nerve Agent a Sanguijuelas del Guadiana por citar algunos nombres) está regenerándose a marchas forzadas, sin dejar de lado su historia. Y al hilo de eso no es menos cierto aun, lo he escrito hasta la saciedad en esta casa y otras, que los grandes no lo son por que si. Cualquiera que viera los pases de Lendakaris Muertos de EUKZ o el que nos ocupa, sabrá a lo que me refiero.  Pero es que hay poco que objetar también a las tremebundas comparecencias de Catalina Grande Piñón Pequeño, de la ya larga simbiosis entre Sons Of Aguirre con Scila o al pase de Josetxu Piperrak por enumerar algunas. Simplemente rayaron a una altura inconmensurable.

 

Pero si había algo que llamaba la atención a un servidor de la lista de nombres que acartelaba el festival este año, era poder ver la primera vez de los de Marghera, si no recuerdo mal, en Salamanca.

 

Tomasso De Mattia (a.k.a. Dema) levanta las manos y canta con ahínco  “L´odore della morte” mientras arranca una maquinaria casi perfecta de Ska-Punk que, no debemos olvidarlo,  es un referente de la escena a nivel global. Enfrascados en la gira de conmemoración del vigésimo aniversario de su historia, con un disco en directo grabado alrededor del mundo en el tour de Videogame que como explicaron tenia que ser autentico no perfecto, se marcaron una comparecencia redonda llena de momentos para recordar. No hubo parones, todo el bolo fue de corrido desde que arrancó a ritmo de colisión, ni tiempos muertos, y la banda está tan engrasada que todo fluye de forma natural. La guitarra de Emanuele Randon (a.k.a. Jesus) fue una fiesta -“Bomaye”, “La Parabola dei Battagghi”- y sus apuntes puntuales en los coros y voces con Marco Salvatici (a.k.a. Ketto) una garantía para las canciones. 

 

No sabría decir si alguien con sangre en las venas puede resistirse a tener arriba sonando cosas como “Tarantella Dell´Ultimo Bandito” o el inmenso “Paradise Crew”, que trabajazo el de Nicola Marangon (a.k.a. Nick) en la batería, mientras empalman una tras otra en un setlist decididamente irresistible en el que brillaron los vientos de Tuscia y Andrea Barin (a.k.a. Riscia) a un nivel superior. Los nombres obvios que sobrevuelan en su tiempo arriba, de Mano Negra a Banda Bassotti o Ska P, un servidor los adereza con una parte gorda del Gypsy Punk, Gogol Bordello sobre todo, o apurando mucho incluso con Goran Bregovic pero son tonterías cuando empalman cosas como “Danza dell´Autunno Rosa” con “La Roda de la Fortuna” o con “San Maritar” momentos después de enchufarnos el celebérrimo “Bella Ciao” que cantó hasta el apuntador, o un tremendo “Testamento di un Bufone”, y te desarman con su inacabable celebración arriba que contagia a un publico ganado ya, que no paro de bailar ni un momento.

 

De la parte final que nos recetaron, atención que hicieron seguidas “Tortuga” “Muro Di Plastica” “La Torre” y la esperada “Un´idea” ni les cuento. Sencillamente uno de esos momentos en los que todo el mundo parece inocente de todo y das gracias por poder vivirlo. Inolvidable, si.

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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