Fue un bolo descarnado y crudo, libre de artificios. Un bolo en el que, encima del escenario, no quedaba nada de aquella novata en ciernes a la que habíamos visto en un pase de la cervecera de turno enfrente del Niebla hace años; en su lugar había una artista que impresionaba. Un concierto repleto de canciones y música de muchos quilates. Un bolo de un icono de la escena que frenó, porque quiso, ante los laureles del éxito masivo. Pero, sobre todo, fue un espectáculo bellísimo y pleno, de una artista a la que haríamos bien en no perderle la pista en absolutamente nada de lo que haga.
Alejada en directo de la dulzura que puede transmitir al escucharla en estudio, se mostró mucho más oscura y directa. Llenó el recinto de una combinación sorprendente de electrónica y rock, muy seria y adictiva, impulsada sobre todo por un álbum —el tercero ya— que admite muchas lecturas, y al que la palabra “conceptual” quizá no le sea ajena cuando te sumerges en él. Ella misma explicaba que nació de la necesidad de entender un poco la vida tras una pérdida de fe personal. El resultado es “Soulost”, un disco emocionante, lleno de sonoridades eclécticas y experimentales, que apunta a ser uno de los más importantes de su carrera, y con razón.
Rodeada de sobriedad y sin elementos superfluos, alternó teclado y guitarra eléctrica con los que navegó con aplomo por un setlist muy cuidado, en el que su voz fue, sobre todo, lo más importante desde que arrancó con “?do u love me¿” y “ali despierta”, enseñándonos los nuevos temas. Las traslaciones de “Tu Alma”, con su alargue final; “Lapislázuli”; ese beat central que ya quisieran muchas estrellas de la urbana que alberga “Tormenta”; o el bloque formado por “3n3mY” y “My dying sun”, que no te permitía apartar la vista, junto con “Fake Alas” haciendo de pegamento, acumularon detalles de brillantez.
Cuando revisó el material de más recorrido, fue muy emotivo verla interpretar “Por Si Apareces”, “Corazón Mármol” o “Bajo la Piel”, alternándolo en la última parte del concierto con los temas nuevos (que, a mi modesto entender, ganaron por goleada), con “Beso” y “El Despertar” entrelazados entre medias. Pero fue ese cañón que es “LaDrogaMásSuaveDelMundo” el que terminó de fijarlo todo. Y cuando se marcha con “Quién soy”, nos deja huérfanos y con ganas de más.
Ojalá que, además de firmar un concierto tan especial, también haya aprobado el carnet de conducir.






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