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Vómito | La Chica de Ayer, Salamanca.

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«Tú eres parte de la historia vasca de la música». La frase se la dice Isi, de Sin Guion Sobre Ruedas: Historias Reales, el canal de YouTube que firma un completo y estimulante documental cuyo título —40 años de Punk Rock sin venderse: la historia real de Claus Groten— ya deja claras las coordenadas. La suscribo sin pensarlo, pero añadiria por pura justicia para el y muchos otros artistas, de la musica patria en general. Me acuerdo de ella cuando salen Vómito, su banda de toda la vida, al pequeño escenario de La Chica de Ayer abriendo con un tremendo “Gente de Bien”.

La canción pertenece a su último material, el mini-LP homónimo que supuso su regreso a las grabaciones tras quince años de sequía. A partir de ahí, lejos de vivir de las rentas, se marcan una comparecencia tremebunda, llena de brillantez y buen hacer. El momento que atraviesan es impecable. Las guitarras de Josu Alecha y Fermín “Txitxo” se complementan a la perfección con la pegada brutal de Iban Martínez a la batería, mientras que el bajo y la voz de Groten están tan afilados que cortan con solo mirarlos.

Apabullan con un setlist que bebe de su intachable legado —cómo no— (“Radio Terror”, “Mirando al Abismo”, y la emoción de poder ver por fin “Ratas de Ciudad” en directo), pero que también deja espacio para temas más recientes como la demoledora “Millones de Ojos Brillantes”.

Imprimen velocidad de crucero sin aspavientos ni parones. Ofrecen un bolo macizo, lleno de píldoras a toda velocidad, sucias y rugosas, que nos hacen tocar el cielo. Solo por poder ver, seguidas —ojo— “Soy una Bomba”, “No lograrás Escapar” y “Fuerzas de Seguridad” ya habría merecido la pena, pero hubo mucho más.

Basculando con naturalidad entre toda su discografía —imposible no citar la traslación de “La Circulación en el Laberinto” o “Escapando a la Jaula”, que clavan— y con espacio suficiente para que los cuatro hagan lo suyo, no ceden terreno ni una sola vez desde que arrancan. No hace falta ser un entendido para notar cómo la entrada de Alecha y Martínez ha rejuvenecido a la banda y la ha dotado de una energía superlativa.

El último acto es de nota, aunque ya había sido la tónica del concierto. El preludio del final, con “Al Borde de la Carretera”, lo refrendan con un tremebundo “Dicen que No” y las esperadas “Mamá, le he cortado la cabeza a papá” —qué guitarra más hard-rockera tiene ese tema— y ese himno inmortal que es “Lucha”, que, en un giro paradójico (o tal vez no), cuarenta años después sigue estando más vigente que nunca.

Distorsión, segundo protagonista de la noche en La Chica de Ayer, otro vértice del cartel, pero nos lo perdemos por pura acumulación de conciertos y nos parte el alma. Ojalá regresen pronto.

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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