En ocasiones, los sueños pueden ser traicioneros. Una noche, consecuencia de lo acontecido el día anterior con el recuerdo de su abuelo, el chico tuvo un sueño aterrador, una reminiscencia que no había tenido hasta ese momento desde que comenzó con el proyecto. Por otra parte, esta fue la causa de que todo empezara, el detonante que dio rienda suelta a un joven científico.

Era un hombre risueño, amable y sabio. Hasta sus últimos días seguía siempre el mismo ritual: se despertaba al alba, acto seguido se acicalaba los bigotes serpenteantes y el pelo canoso, tomaba su café mientras disfrutaba de un puro y un libro de divulgación científica junto a la chimenea. Con los primeros haces de luz, en torno a las nueve de la mañana, este ilustre profesor de física ponía rumbo a su trabajo en la universidad.

Este proceso fue una constante durante toda su vida hasta que un día primaveral, a los sesenta y cinco años, un experimento fallido acabó con la vida del abuelo, de forma súbita, sin tener ocasión de despedirse de sus allegados salvo de uno; su nieto. Lo hizo a través de una carta en la que le expresaba el cariño que sentía ya que lo consideraba su discípulo. Además, en esas líneas, el abuelo le concedía todo su legado para que pudiera cumplir con el objetivo de hacer del mundo un lugar mejor. Dicha idea fue producto de años de trabajo del abuelo, introducida en su nieto de forma subliminal mediante juegos. De esta forma le mostraba todo lo que escondía la ciencia, dándole los mecanismos que el pequeño necesitaría en un futuro para llevar a cabo su proyecto.

El abuelo, hombre previsor, escribió la carta sabiendo que el día en que le llegara la hora, el trabajo de toda una vida iba a estar seguro, en buenas manos para seguir progresando y sobre todo, mejorando, ya que como en toda historia, el alumno siempre acaba superando al maestro.

Al lector no le sorprenderá el paradero de la carta, sin embargo, este secreto aún no se puede desvelar, ya que el abuelo así lo quiso.

Sergio Zurdo
Proyecto de filólogo y seguidor de la lengua de Shakespeare. Intento hacer de lo onírico algo real a través de la literatura para vivir miles de vidas en una sola.

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    4 Comentarios

    1. Interesantísimo texto. Espero con ansia la continuación.

      1. Muchas gracias por leerme Alberto. El próximo domingo la tendrás.
        Un saludo.

    2. La delicadeza y exactitud de las palabras que usas hacen del texto algo todavía mejor. Es una gusto enorme leer tus relatos

      1. ¡Hola Fabia! Te agradezco enormemente tus palabras. Todos vuestros comentarios me ayudan mucho a seguir mejorando en la escritura y me animan a continuar con ello. Pronto descubriréis cómo continua esta historia, la cual me está encantando escribir.
        Un saludo.

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