Continuando con este especial literario acerca de la novela de Stoker, por todo el mundo es conocida la leyenda intergeneracional de que una ristra de ajos es capaz de espantar hasta al mismísimo Conde Drácula. Ahora bien, ¿por qué les afecta tanto? ¿De dónde viene esa creencia?
El origen literario de los ajos como arma frente a los vampiros

Aunque se pueda pensar que en todas las obras de este subgénero se encuentran referencias directas para pensar la eficacia de los ajos, esto no deja de estar bastante lejos de la realidad.

Es cierto que ya desde la Antigüedad aparecen obras que forman parte de la mitología o del folclore popular que versan o contienen personajes con ciertos rasgos vampíricos.

Sin embargo, no fue hasta el pleno Romanticismo en el que, a través de las primeras narraciones góticas, llegamos hasta el arquetipo de vampiro moderno.

Fue la novela, The Vampyre, publicada en 1819 por John William Polidori, escritor inglés del siglo XIX (y licenciado en Medicina, llegó a ser el doctor particular del controvertido poeta Lord Byron) la que supuso la creación del subgénero.

John William Polidori (F. G. Gainsford, circa 1816)

Pues bien, en dicha obra NO HAY NINGUNA REFERENCIA HACIA LOS AJOS. Luego, ¿dónde surge realmente este mito?

Tenemos que viajar 26 años adelante para que, en 1845, surgieran una serie de entregas periódicas conocidas como «penny dreadful» (conocidas así por su poco precio y su contenido de terror): hablamos de Varney el vampiro o El Festín de Sangre. 

Portada de una de las entregas de Varney el Vampiro o El festín de sangre

Justo en esta colección ya aparece la primera mención acerca del uso del ajo, pero hablando más estrictamente, el vampiro no es que tuviera un enemigo en este bulbo, sino que fue en obras posteriores donde ya se utiliza como arma defensiva.

Precisamente, ya en la novela de Bram Stoker no se utilizan los dientes de ajo, sino que fueron las flores de esta lilácea, las que colocó el Dr. Abraham Van Helsing en la habitación de Lucy para evitar al vampiro.

¿Por qué se utilizó entonces en la literatura vampírica?

Si revisamos algunos documentos medievales, podemos ver cómo podían pasar bastantes días entre el fallecimiento y la inhumación del cuerpo. Esto suponía (entre muchas cosas) emanaciones fétidas y pestilentes debido al estado de putrefacción existente.

Es por ello por lo que los enterradores llevaban ajos colgados para evitar el hedor de la descomposición.

Además, en la literatura podemos encontrar ejemplos de su utilización en rituales seriados relacionados con el esoterismo y la brujería.

Por ello, no es de extrañar que se utilizase en estas novelas vampíricas.

Seguid pendientes de Dosis científicas, ¡quedan cosas muy interesantes por ver! Nos veremos por aquí, en VDOL…
Mario Rodríguez
Mi pasión, la música. Mi vida, la ciencia. "No hay pregunta en el mundo cuya respuesta no se pueda expresar bajo el objetivo de la Ciencia".

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