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Es conocido por todos que el inicio de la Conferencia de las Partes (COP25) de este año no era especialmente bueno, habiendo tenido que modificarse su localización en dos ocasiones, primeramente por la negativa de Brasil de acoger esta cumbre y en segundo lugar por las protestas civiles que están teniendo lugar en Chile.

Finalmente Madrid se decidió a preparar de la forma más precipitada posible esta cumbre, que ha estado marcada por la ausencia de los representantes de las naciones más contaminantes, como ha sido el caso de Donald Trump, Jair Bolsonaro o Emmanuel Macron.

Como suele ser costumbre, las expectativas sobre la cumbre eran muy negativas, y con razón. Tras 11 días de “intensas” negociaciones llegaba el momento de clausurar la cumbre, que ha tenido que ser pospuesto hasta hoy, 15 de diciembre, por la falta de acuerdos, avances y compromisos.

Pero no todo iba a ser nefasto, algo positivo que ha ocurrido en esta cumbre, y que quiero recalcar debido a su gran importancia, ha sido la presencia de jóvenes, de aquellos que quieren cambiar el futuro, de aquellos que no quieren mirar para otro lado, de aquellos que apoyan a la sociedad científica y buscan que se generen soluciones ya. Estamos hablando de movimientos como Fridays For Future, que han estado muy presentes en esta cumbre, y que ante la inanición política de tomar medidas no han dudado en salir a la calle y manifestarse, incluso dentro del propio recinto donde se celebraba la COP, en dos ocasiones.

Muchos, especialmente de las esferas políticas, les han adjetivado de rebeldes, de hipócritas e incluso les han llegado a pedir explicaciones por sus acciones. ¿Pero de verdad se puede tergiversar de esa forma el mensaje de tantos jóvenes? Recordemos que están luchando por no destruir nuestro planeta, sí, NUESTRO planeta, el mismo en el que viven los políticos que se niegan a aceptar que el cambio climático es una realidad, el mismo en el que viven aquellos que deciden hacer oídos sordos y seguir obteniendo beneficios económicos a consta de destrozar el planeta, el mismo en el que habitan los científicos, que alarmados por las consecuencias que acarrea el inminente cambio climático intentan hacer razonar a las personas que verdaderamente tienen que tomar medidas. ¿Es que acaso el cambio climático no nos afecta y afectará a todos? ¿Cómo es posible que puedan seguir mirando para otro lado? ¿Es que no se dan cuenta que su propia vida y la de sus generaciones posteriores está en juego?

No digo que esta cumbre sea innecesaria, puesto que es de suma importancia este tipo de eventos, pero debería de tomarse más en serio a las organizaciones que acuden como simples observadores y darles el poder de decidir, de aportar medidas, de que su opinión tenga un peso mayor. No nos sirve de nada, tal y como ha ocurrido esta mañana, tener a representantes de más de 200 países encerrados más de cuatro horas debatiendo sobre la lingüística de los artículos redactados a última hora, para poder decir que la cumbre ha generado algún documento. Necesitamos tomar medidas urgentes, no podemos tomarnos el privilegio de perder un año debatiendo utopías que nadie va a cumplir e ignorando los problemas realmente importantes que tenemos. No podemos permitir que países con políticos negacionistas del cambio climático pongan en peligro nuestro planeta, estamos a menos de diez años de la hecatombe climática, a 1, 5º C del fallo multiorgánico de nuestro planeta, dejemos a un lado ideologías, creencias y falsas esperanzas y centrémonos en tomar medidas urgentes, de aplicación inmediata y de aplicación obligatoria.

Esto no es un juego para políticos, esto no es un simulacro, esto es el fin de nuestro planeta.

Ignacio Coll
Estudiante de medicina e investigador, miembro de numerosas sociedades tales como la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO), la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO), la Sociedad de Inmunoterapia del cáncer (SITC) o la Sociedad Americana de Biología Celular (ASCB). Apasionado de la divulgación científica, en guerra contra las pseudociencias y buscando la respuesta a ¿Qué es el cáncer?

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