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Sí, soy yo, hablando de Fjällräven de nuevo

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Hace un año les hablaba de la que posiblemente es una de las mochilas más icónicas de los últimos años, la serie Kånken de Fjällräven. La buena respuesta del artículo me hizo ampliar el rango de curiosidad alrededor de la firma escandinava. Fjällräven, traducido al castellano como «zorro ártico», es conocida por hacer bandera de sus principios de sostenibilidad y responsabilidad medioambiental. Además, animan a sus clientes a pasar más tiempo en la naturaleza. En sus productos usan tejidos orgánicos y reciclados, y sobretodo, libres de Perfluororcarburos, químicos comúnmente presentes en ropa deportiva y de montaña.

Pero, hoy no vengo a hablarles de la línea Kånken, sino de otra mochila de la firma que he tenido la oportunidad de probar en los últimos dos meses. La Haulpack No.1 se aleja del minimalismo y simplicidad de la impronunciable familia, y se abraza a la utilidad y versatilidad de una mochila de mayores dimensiones.

Usando la Haulpack No.1 en mi día a día


Para que se hagan una idea. En las últimas semanas he estado trabajando en proyectos que se traducen en estar fuera de casa unas 15 horas diarias (sí, lo sé…). Me acompañaban varios dispositivos, cuadernos, dos tuppers de comida, cubiertos, un paraguas, una botella de agua, cargadores varios, una bufanda (vivir en Suecia es duro, no me tachen de flojo), una batería externa e incluso un cepillo de dientes. Y les juro, todavía quedaba espacio. Como anécdota, hace un mes volé con Ryanair y su restrictiva política de equipaje, que limita a los pasajeros a llevar tan solo una mochila, cobrando extra por una maleta de mano. Señores de Ryanair, con lo que no contaban es que simplemente llevaba mi Haulpack para un viaje de toda una semana. Una pena. No me ha hecho falta ese equipaje extra.

La Haulpack No.1 tiene un gran compartimento central, con un bolsillo especial para dispositivos electrónicos o cuadernos. Además. A este compartimento se le pueden «abrir las alas», desabrochando los laterales y ampliando considerablemente el espacio. Los compartimentos centrales, con bolsillos para bolígrafos o pequeños documentos (de viaje, por ejemplo) son cómodos, generosos, y bastante accesibles. Si te animas a peregrinar hasta Santiago, o simplemente si tu espalda tiende a sufrir, la gente de Fjällräven ha incorporado a este modelo un enganche en el pecho para distribuir mejor el peso y aliviar la carga en la espalda, algo típico en mochilas más deportivas.

Si tengo que destacar algo de este producto es su versatilidad estética: tanto como para ir a un evento de etiqueta (bueno, digamos business casual), o para hacer senderismo en el monte. Siendo justos, y subrayando que esta publicación no está patrocinada por Fjällräven, el precio de la mochila de casi 190€ no es para todos los públicos. Sin embargo, esto no debería de extrañarle a nadie que conozca la calidad y los estándares de la marca sueca. Entra en la línea de lo esperado para un producto de estos acabados y está en sintonía con los precios de sus competidores. Seré franco: merece la pena.

Para acabar este artículo, en un tono dicharachero que se sale de la norma en mis artículos, les dejo con una pequeña galería de fotos por los bosques de Dalvik, en Jönköping, Suecia.

Las fotografías son del artista Gustav Wickström.

Jorge Vicente
Especializado en comunicación y diseño, Jorge escribe sobre tecnología, cultura y música.

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