CrónicasculturaMúsicaPaco Jiménez

G.B.H. BLADDERS | Sala B C.A.E.M. Salamanca

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Hay una tendencia hoy en día de uso y abuso, entone el que suscribe el primer mea culpa, de la palabra leyenda para  adherirla en el universo musical. Y conste que no digo que no sea aplicable, me refiero a que tal vez son demasiadas las licencias que nos tomamos, vuelvo a repetir que con el que suscribe a la cabeza,  para emplearla a tal o cual artista. La venida de los de Birmingham podría ser un buen debate alrededor de ello, pero en la humilde opinión de un servidor no ha lugar.

Lo son.

Supervivientes de la segunda ola del Punk británico, como Discharge o The Exploited, se formaron en 1978 en su ciudad con el nombre de Charged G.B.H. (un término legal británico: “Grievous Bodily Harm”, o lesiones corporales graves en castellano) y han atravesado mas de cuarenta y cinco años de trayectoria y un montón de discos, mas o menos acertados desde el seminal mini-LP “Leather, Bristles, Studs and Acne”, siendo uno de los baluartes del Street y Hardcore Punk.

Ya imaginarán cuando se supo que una de las fechas estatales de la gira de aniversario de las cuatro décadas  de su segundo álbum, el imprescindible “City Babys Revenge”, pasaría por Salamanca, la estupefacción primero, y la alegría inmensa después que generó y que, estaba claro, reclutó una entrada espectacular que debió haber sido mas abultada, por que la ocasión y el grupo lo merecían. Y además Colin Abrahall a la voz, Colin «Jock» Blyth en la guitarra, que son los  miembros fundadores, junto a Ross Lomas al bajo y Scott Preece a la batería, que tuvo que ser sustituido por baja, por el John Freese inglés Spike T Smith.

Fue una elección magnifica amigos. Hablo como no de Bladders para abrir las celebraciones. La banda hizo lo único que debían en una fiesta que no era la suya: se dejaron la piel en un show corto pero de voltaje exagerado relleno de píldoras ultra vitaminadas de un correcto Punk, con Rancid, ¿sería mas correcto Operation Ivy?, en la memoria. Fulgurante si, pero fueron capaces de arrancar los primeros bailes serios de la noche.

Con el aniversario del álbum primando, pero no monopolizando ojo, desde que arrancan con “Diplomatic Immunity” y la contundencia cuando se dispara de “Drugs Party in 526” imprimieron velocidad de crucero a todo el pase, y fue tan sucia y áspera, como adictiva. El miedo principal que atenazaba al que suscribe, me refiero claro al estado de forma de los cuatro y no hablo solo de la edad sino en general, se disipó pronto. Bastaba con mirar los músculos del cuello de Abrahall que eran como cables de alta tensión al cantar, mientras navegaban sin macula por un set-list espectacular. “Sick Boy” fue brutal, como se esperaba, y la velocidad de “Slit Your Own Throat” y “Am I Dead Yet?” nos llevaban a la revisión de sus vecinos del pueblo.

Y es que parecía natural que Black Sabbath y su celebérrimo “War Pigs”, que la banda renombró “War Dogs”, salieran a colación. Verán, puede ocurrir que la intensidad, o la emoción en el caso del que suscribe, de lo que hacen nublen el echo de que son unos músicos estupendos, y en el caso de Jock se nota muchísimo por que es un guitarrista magnifico, y si se fijan en como metaliza el sonido del grupo con sus riffs grasientos, es lógico que Tommy Iommi y cia. salieran a colación. El empalme con un corte de su primer álbum (al que volvieron varias veces), “Maniac” y su guitarra cruda para abrir puede servir también.

Pero si hablamos de revisionar lo de “Boston Babies” deja de un aire, si quitamos de la ecuación su paso por Motorhead que no hicieron. La cosa es que imprimen un aura a ese tema de Slaughter & The Dogs que hace que sea sencillamente increíble poder paladearlo, pero es que hubo mucho mas. Ese must que es escuchar “I´m the Hunted” (me acordé de la versión que hicieron Hellacopters hace un tiempo), “Generals” y el impulso que va cogiendo, los ritmos intensos de “Fifty What” y Momentum”, el inolvidable coro con la gente cuando el estribillo de “Give Me Fire” nos golpea, el empalmar “City Baby Attacked by Rats” con una inmensa “City Baby´s Revenge” y el final con el esperado “Time Bomb”. Para las retinas “The Prayer of the Realist” y “Heavy Discipline”, claro.

Toda esa gente que fue a verlos. Todo el mundo bailando, cantando, y disfrutando.

Todas esas caras de felicidad lógica en una noche para recordar siempre.

Ojalá sirva para que vuelvan lo mas pronto posible.

Foto. Roberto Gallego

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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