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Segunda crónica del Festival FACYL

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Ya me disculparán el día sabático de ayer. No me considero capacitado para escribir de artes escénicas y eran las protagonistas de la oferta del festival en la tarde del miércoles.

La buena noticia con la que nos despachábamos por la noche, la ampliación de aforos debido a la mejora de la situación sanitaria, ojalá se traduzca en mas publico a todos los niveles del evento. Alguien, da igual quien porque parece un mantra que me repite la gente sin parar, escribía en prensa que la edición de este año pasaba, y cito textual, “sin pena ni gloria”.

Bueno, eso será su opinión.

Miren la cosa está complicada y parece que cuesta, aún mas que nunca, sacar al personal de casa. El cartel que luce el festival tampoco ayuda porque, como ya he escrito aquí, no es a lo que nos tenían acostumbrados en los últimos años, claramente reflejado sobre todo en los conciertos, ni es, ay, para todo el mundo. Para colmo de líos, este fin de semana vuelven los conciertos de la Fundación al patio chico y al del DA2 y parece, desde fuera al menos, que se están contraprogramando (¿…?) unos y otros.

Hoy me aúpo al  Liceo again, para el pase de ONoff/Neopercusión puliéndose las cosas de Steve Reich (con saludo y pequeña charla del hombre antes de empezar incluido). Verán, yo no uso de esto lo reconozco. Lo mío es el RNRoll, el Punk, el Rap o el Trap o lo que quieran de esa parte del espectro, pero me acerque de casualidad al hombre, a Reich me refiero, por ese genio brutal que es el pequeño de los Greenwood, hablo de Johnny no de su hermano, a la sazón guitarrista de los influyentes y multi platino Radiohead. El tema es que un día enredando en YouTube me topé con un video del tipo haciendo las cosas del influyente músico americano pionero absoluto del rollo minimalista, y así fue como una cosa llevó a la otra.

Con un escenario casi abarrotado, hay más de una docena de músicos arriba, y con una entrada ya más holgada que hizo sold-out, asustaba ver el patio de butacas tan vacío e inhóspito estos días de atrás, a pesar de ser día laboral y del acertado horario europeo (algún día les hablaré de los horarios de los conciertos y festis que algunos son para preguntar…¿por qué?), y repito no ser lo mío, consigue que no aparte los ojos del escenario. El porqué es simple. Pocas oportunidades tendremos de ver algo como esto en la ciudad, y si en el futuro consiguen que esa sea la senda de lo venga en los próximos años, bienvenido sea.

¿Saben ese tipo que hace unos años vino con Rosalía?.

Bueno pues hoy estará aquí.

 

Foto: Irene de Anta

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

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