Ah las colabos amigos; las carga el diablo.

Quede claro que son Coyote una de esas bandas por las que, no cabe duda, merece la pena polemizar hasta el infinito con cualquier hater, ni idea si los tienen,  que les vilipendie. Ese carrusel, casi inaudito en la escena, que practican con una facilidad pasmosa para una banda tan joven lleno de Pop, Funk (“Quien te Mata”), ciertos aires rockeros , fíjense en el comienzo de “Arizona (Pájaro Muerto)”, y fresquísimas jams  (“Funk Pateka” es de libro) en las que cada componente tiene su espacio (aquí el teclado de Arturo Martin gana por goleada) y que casi les acerca por momentos puntuales al, ay madre, free-jazz alargando los temas y llenándolos de mil sonoridades distintas es mucho más de lo que cabría esperar en un combo con relativa poca carrera como grupo. Surfeando por un set-list agradecido sin, afortunadamente por dios, rastro de versiones ni tributos (el detallazo de cuando no había mas temas todos para casa, es para enmarcar) la lista de nombres que convocan al oírlos es cuando menos ecléctica sin duda, pero de eso se trata. Desde el inicio con “Rayo Santo”, tras una intro que parecía sacada del libro de estilo de los Peppers, y con la sala luciendo una entrada muy seria, con Antonio Llorente  en la guitarra y voz mandando y con el bajo de, es estratosférico lo de este hombre, Carlos Martin presidiéndolo todo, se marcaron una noche muy interesante. Me subo al carro con todas esas, con “Gusano” y con “Cuñada” si al final se titula así (aúpa por el saxo de Juan Muñoz).  

Y luego pasó aquello que les decía la principio.

Van e invitan al escenario a JDose. Y el problema cuando tienes a una rockstar como esa es que no sabes lo que va a pasar. El tipo es como Koro-sensei. Está todos los días en una clase rodeado de un montón de alumnos que le quieren asesinar y puede con todos. Y no necesitaré extenderme aquí sobre como está la escena Rap de talento, de artistas increíbles y enormes, y de éxito hasta las trancas (un servidor lleva toda la vida en ella, y se lo puede decir sin acritud) y como el hombre planea con muchos de esos protagonistas, sin inmutarse. Y claro, cuando se subió devoró la canción, inmensa “Al Aire”, y si tiene dos minutos mas la galaxia. Pero es que eso es lo que hace normalmente así que nadie, yo el primero, debería sorprenderse.  El bolo que marcaba también el final de el crowfunding que han hecho para los nuevos temas creo que aclaró dudas (si alguien las tenía) para sus mecenas, solo ese momento con la banda y José Campusano ayudando con la caja ya lo hacía, y puso el listón bien arriba que duda cabe. Grande, pero sobre todo esperanzador el toque de atención de la banda.

 

Fotografía de Carlos Bartol

Paco Jiménez
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