Crónicas

CRÓNICA | MUSIC EXPERIENCE FESTIVAL, BÉJAR (II parte)

0

Segunda parte


Conseguían los tres nombres de la segunda noche del cartel, colgar de nuevo el cartel de lleno, y de paso ya, no se podía evitar lo mucho que llamaba la atención, subir la media de edad de la asistencia ostensiblemente.

Como he visto a Dose en tantas ocasiones y tan diversas desde que empezó, y en todo tipo de sitios, grandes pequeños y gigantescos, les puedo decir sin acritud que en mi opinión nunca ha cantado mejor que en los últimos tiempos, Y en su pase lo refrendó. Con una banda en estado de gracia absoluto, Los Chicos de la Lluvia, que iba del saxo espectacular de Pablo Hernández  a la guitarra de Juan Torres o el bajo de Víctor Molina tuvo tiempo de todo. Se salió de los algunas veces estrictos limites del estilo (hasta aires de tango se oyeron), enseñó su perfecta comunión con Stewar, dio espacio a sus músicos, bajó al publico y, repito, cantó como nunca. Para el recuerdo del que suscribe el momento más importante de los dos días en forma de “De Niños Querian ser Kase”.

No sabría decirles si la carrera de Isarel B. sería la misma sin la labor de Lowlight el dúo de productores, con el permiso de Steve Lean, probablemente más importante de los últimos años en el estilo y que le acompañan en directo.  Tardó en acoplarse a un publico que cuando salió le recibió en aparente estado glaciar, desde que se puso en marcha con ”Intro 98” y fue de menos a más en su tiempo en escena . “Calentón” sonó pronto, y a partir de ahí todas las que se imaginan: “Hielo”, la esperada “Tranquilísimo”, “Octopussy” y pudimos ver otra vez “Complicada” que el día antes había hecho Cocco Lexa. Me gustó como se pulió “Yo Ya No Se” y terminó con “No Face, No Case”.

La cantidad amigos, no la calidad. Dollar Selmouni cerraba la noche acompañado por su productor y dj habitual Kvinz y de la guitarra comedida y estupenda de Juanma One Man Rocks y lo hizo muy bien, pero en mi opinión el bolo adoleció de ser un poco de más de largo: veintiocho. Como lo oyen, veintiocho temas que si hubieran sido alguno menos, habría sido perfecto. Sigo pensando en Maka cuando le oigo y sus canciones , “Soñar”, “Habana” “Maldito Dinero” la fantástica “Los Niños Quieren Más”, son ensoñadoras y balsámicas. Dos detalles que me atraparon de sus compañeros: la gorra de Brujería del guitarrista y la camiseta de Bring Me The Horizon del DJ.

No me gusta hacer balances, así que bastará con que les diga que ojalá volvamos el próximo año.

Lee la primera parte de la crónica aquí

 

Fotos: Víctor J. Fry

Paco Jiménez
El Rock n Roll es más grande que la vida

Todo sobre STARTUP OLÉ 2021, el evento tecnológico para emprendedores que vuelve con un nuevo formato

Artículo anterior

La importancia de la gamificación en las aulas

Siguiente artículo

Comentarios

Deje su respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *