Crónicas

CRÓNICA | MUSIC EXPERIENCE FESTIVAL, BÉJAR

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Primera parte


Un servidor hace unos años, a cuenta de un concierto de Tangana, ya advirtió del error y la injusticia histórica que cometeríamos si ignorábamos todo lo que estaba pasando en ese enorme cajón de sastre que parecía ser la música urbana.

Me refiero al advenimiento primero y a la normalización después de unos estilos, con el Rap y el Trap a la cabeza, como músicas de masas, que, impulsados por la clientela más importante del asunto, hablo de la gente más joven, estaban para bien o para mal cambiándolo casi todo. Y aunque no dejaba entonces, ni lo hago ahora, de reconocer que todo el asunto pudiera tener los pies de barro y durar cinco minutos, mientras ocurría estaban consiguiendo casi todo. Y lo estaban haciendo, al menos al principio de muchas carreras artísticas, a base de redes y D.I.Y. sin seguir los parámetros establecidos de compañías, managers, prensa etc., llevando sus canciones directamente a la gente y convirtiendo a muchos de sus protagonistas en grandes estrellas de la noche a la mañana.

Es por ello perfectamente entendible y a nadie debería sorprender el esperado lleno con todo el papel agotado con un publico jovencísimo, de la primera de las dos noches que la organización del nuevo Music Experience Festival había programado en la plaza de toros de Béjar (el que suscribe no había vuelto a ese sitio desde que el Abejarock se hacía allí y si el festival continua y crece, que será lo más lógico, tendrán que plantearse el cambio, seguro) y que acartelaba un trio de nombres sorprendente cuando menos.

Cuando la canaria afincada en Madrid Daniela Garsal abría la noche con Ana Nieto ejerciendo de corista de muchos kilates y el estupendo trabajo de Saot atrás cubriéndole las espaldas casi me caigo cuando anuncia, agárrense, que es su primer concierto. Y eso que desde que empieza con “Te Acuerdas Que”, la primera de las dos colabos que tiene con Juancho Marques, no lo parece. Puso voluntad y ganas y se merendó el papelón de abrir sin macula,protagonizando de paso uno de los momentos de la noche al dedicar “Josicúa” a su abuela que estaba entre el publico. Me gustó como llevó “Quero Bajar ITM” y “No Pero Si” al directo y aunque, por supuesto, queda trabajo por hacer, se ganó de sobra que no la perdamos de vista.

Me fijo que viene uno de los grandes acompañando a Cocco Lexa cuando sale con “Ma Barriera” calentando a medio gas, con Antonio Narváez, va con Maka y Dellafuente para que se hagan una idea, poniendo la magia atrás. Fue de menos a más con su auto proclamado flow latino mediterráneo, “Antisistema”, “La Tumba”, la coreada “Papi Lindo” y la estupenda “Salió Bien To”. El tono que su voz cazallosa, “es por los porros” dijo, imprime es, esto es muy curioso, casi adictivo a ratos y  marca sus canciones (recordando a veces a Ayax otro granadino ilustre) haciendo además que el bolo se pase en un suspiro de nada y dejando mucha chicha para la parte final con “La Vibra”, “Lo Mío” y un único bis con “Que Ma Pasao” cerrando en grande.

El niño bueno de los hijos de la ruina. Pienso en esa estrofa de “2Tazas” cuando sale el cabeza de cartel de la noche, y si me apuran del festi seamos justos, a base de pulirse una inmensa “Superpoderes”, me pareció muy acertado el protagonismo que le ha dado a ese disco en los conciertos, y con el enorme Selecta (apena que su disco en solitario pareció pasar sin pena ni gloria con la música increíble que hay en el) detrás. Recycled J se ha convertido ya en un artista muy grande, mi ultima vez con el había sido hace unos años justo antes de la pandemia, con todo lo que eso conlleva en el show (pirotecnia, pantalla con proyecciones constantes, y un equipo gigante detrás) no ha perdido ni un ápice de lo que le ha llevado a ese status. Poseedor además de un setlist lleno de grandes nombres, “Cadena”, “Ibiza”, Kids” “Carretera”, y asumido, ya era hora, por casi todo el mundo que tiene una voz magnifica, la cosa casi va rodada porque es un concierto a caballo ganador.  Se pule un tiempo generoso, dieciocho temas si no conté mal, en escena y pone el sitio a sus pies desde que sale porque, ojo a esto, puede, con los pases de “Nosotros” o “Sudores Fríos” en maestro. Fue magnifico verle hacer un “Raíces” inmenso y abocarnos a una parte final obligatoria para calmar los ánimos tras un brutal “Más Alcohol”, sorprendente con la inclusión de una guitarra intima en la que me gustó especialmente como hizo “Angelito”. Del bis obvio ni les cuento. “Bambino” forma parte ya del imaginario colectivo de mucha gente que cantaba en el sitio,  con un comportamiento ejemplar dicho sea de paso, con ganas.

Mañana les cuento más.

Lee la segunda parte de la crónica aquí

Fotos: Víctor J. Fry

Paco Jiménez
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